martes, 16 de agosto de 2016

Buenas noches, y una mierda.




De cómo lo tuve todo y lo sangré gota a gota.



Del miedo.



De las cosas que amo.



De las mentiras.



De cómo el nacimiento marca toda tu vida.



De cómo todos están lejos



Del mal gusto de mi padre con el whisky.



Del adjetivo hirsuto.



De cómo me da miedo escribir sobre el monotema.



De los venenos.



De cómo me levanto cada mañana por resorte sin recordar por qué.



De cómo me levanto cada mañana porque me da miedo dejar de hacerlo.



De la distancia entre dos puntos cualesquiera en cualquier eje.



Del calor.



De ser un millón entre millones.



Del idiota del espejo.



De cómo te odio por haber estado y no estar.



De cómo huyo de la gente.



De cómo la necesito.



De los ojos profundos y marrones.



De las cosas que escapan a mí control y de las que no.



De alguien quejándose del dinero y llorando en el sótano de una cafetería.



De mi.



De ti.



De las cosas que no existen.



De las cosas que sí.



De nada.



De los que han muerto cuando debería haber muerto nadie.



De herir.



De ser herido.



De no encontrar palabras y no querer buscarlas.



De todo lo que se ha dicho y de lo poco que se ha escrito.




De todo eso y mucho más podría hablar si tuviera quien escuchara.

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