martes, 11 de agosto de 2015

Definición literal aliterada

Qué simple soy, que sucumbo a los eslabones causales del tipo objeto-recuerdo-tristeza-llanto. Una cadena lineal en la que el papel de objeto lo puede jugar un artefacto propiamente dicho, una representación bidimensional, por ejemplo en papel o papel fotográfico, de un tiempo pasado. Pero también un lugar, un espacio cuadrangular con dos camas donde una persona va a dormir y la otra va a quedarse hasta que la primera duerma, por puro placer. Pero también una fecha, un momento, que trescientos sesenta y cinco días más tarde ha cambiado radicalmente hasta el punto de volverse etéreo y casi místico, de fijar un antes y un después en todo tipo de comparación al respecto. No soy mucho más que la nostalgia que se acumula junto a las palabras que tanto tiempo llevan sin usarse, como "pequeña" o "moflete"; o el cuerpo que busca a tu cuerpo en la misma cama para protegerte de la noche. Soy tan poco como un tirón muscular en el momento menos oportuno. Alguien que de vez en cuando pone sus ojos en los conductores del metro, o en los túneles, o sus dientes en tu labio inferior, o su lengua en tu labio más inferior todavía. Soy libre, soy libros, y soy nueve casillas de la tierra al cielo, soy un té earl grey y me ilusiono como un niño cuando nieva de forma inesperada en un viaje. Soy amor por el mar, soy barcos, soy EL barco. Algo así como gritos, lágrimas, y susurros en el baño. Soy toda una gastronomía andante. Lloro cuando tú, pero siempre sin que te des cuenta, y maldigo a quien te hace daño. Hago cartas de papel y papeles de carta. Soy molesto porque me cuesta dejar de reírme de todo o de cantar en público, para hacer más llevadera la aburrida vida cotidiana, también por eso de quejarme de todo o caminar kilómetros de madrugada. Dicen que yo soy yo, que no aparento. Un curioso caso, porque en lo importante soy un desastre y en lo nimio extremadamente preocupado, pero son los demás quienes están mal, porque todos sabemos ser profundos en las cosas profundas pero muy pocos somos capaces de serlo con las mundanas. Soy quien se encuentra un pelo escarlata en el cabecero de su cama y lo mira ensimismado, uno, dos, tres minutos.
Gracias por hacerme ser así.


No hay comentarios:

Publicar un comentario