martes, 28 de julio de 2015

Noche

No sé si escribirte algo o si ya está todo escrito. Tallé en tu piel muchas palabras a base de mordiscos y besos, bajo el ritmo de tu risa recurrente. Garabateé con mis ojos en tu cuerpo mil formas y letras, y hundí mis uñas en tu espalda para hacer las tildes. Buscaba llegar tan lejos como pudiera, que me leyeras en todo momento. A veces es mejor así, que esas horas queden escritas en nosotros y no en una hoja de papel. Volví a ver esa sonrisa que solo yo veo.


Anoche tú y yo jugamos,
a ese juego en el que tú,
siempre sales vencedora,
me enseñaste mil sonrisas, 
bajo un techo de estrellas, 
el de tu habitación....

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