lunes, 27 de julio de 2015

Espinas

Soy como un gato que intenta cazar moscas, salto, araño y persigo esos ojos negros. En una vida como si, como si, como si, los ojos se mueven y se cambian de cara, pero siempre son negros y grandes. Busco mi homónimo; marrón y verde, quizá tan solo quiera ser un árbol. Me cuesta dejar de pensar en la dualidad pero me obligo a hacerlo dejando fuera las dicotomías. Aunque los ojos sean los mismos, los labios van cambiando. Quiero probarlos todos.
Han pasado dos años. Cuatro años. Ocho años...
Y seguimos jugando al juego de miradas. Siempre que los tenga cerca, voy a perseguir tus ojos. Casi siempre que se crucen nuestras miradas, haré como que no te he visto. Será para casi siempre. Solo tú sabes jugar a esto, y me cuesta recordar quien empezó. 

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